La ciudad de Cartagena recibió el primer Encuentro por la Verdad, en cumplimiento de los mandatos del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición. En el centro de este encuentro estuvieron las mujeres y comunidad LGBTI víctimas de violencias sexuales en el marco del conflicto armado.

‘Mi Cuerpo Dice la Verdad’ fue el nombre del evento que tuvo como punto central el reconocimiento de las mujeres, hombres y personas LGBTI víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado, resaltando las voces de las mujeres negras afrocolombianas, raizales, indígenas y Rom.

De acuerdo con las cifras del Registro Único de Víctimas, desde 1985 hasta el 2016 en Colombia hay registradas 24.861 mujeres y 386 personas LGBTI víctimas de violencias sexuales.

El Caribe fue escogido como lugar de este primer encuentro por ser la región en donde se cometieron alrededor del 30 por ciento de estos hechos victimizantes. Según la comisionada Lucía González, los máximos responsables de estos delitos fueron los paramilitares, seguidos de las guerrillas, los militares y agentes del Estado.

Al encuentro asistieron miembros de la Comisión de la Verdad, encabezada por el sacerdote jesuita Francisco de Roux, quien expresó un mensaje solidaridad y respeto a las vidas de las víctimas.

Ana Güezmes García, representante de ONU Mujeres en Colombia le dijo que “el cáncer de la violencia se sana acabando con la cultura de silencio e impunidad que ha durado tantos años”. Durante su intervención hizo énfasis en que alcanzar los objetivos de la Comisión es una responsabilidad de la sociedad en general y reiteró el compromiso de la ONU con las víctimas.

María Ángela Salazar Murillo, miembro de la Comisión de la Verdad, exaltó la valentía de la comunidad LGBTI y del movimiento feminista por atreverse a contar la verdad de lo que les sucedió en el marco del conflicto armado, terminando su intervención con un emotivo clamor por una vida sin violencia.

Algunos de los testimonios fueron entregados a través de personalidades como Tarcila Rivera,  lideresa indígena peruana, que leyó el testimonio de una de las madres de las niñas abusadas sexualmente por soldados norteamericanos en el municipio de Melgar, cerca de Bogotá.

Después de la jornada de dolorosos testimonios, en horas de la tarde a las afueras del claustro de San Pedro Claver se rindió un homenaje a las víctimas con un concierto y presentaciones culturales que tuvieron a cargo de invitados nacionales.

Uno de los invitados al acto cultural fue la organización Tamboreras del Cauca, grupo de mujeres víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado que a través de los tambores, la música y el canto han encontrado una alternativa de sanación sicológica y espiritual.

La actriz Alejandra Borrero, ante un numeroso público, realizó de manera muy emotiva un monólogo sobre la historia de una de las miles de víctimas de este flagelo.

La agrupación de rock Aterciopelados fue otro de los invitados, que deleitó con sus canciones al público. Andrea Echeverri, vocalista del grupo, es reconocida por su apoyo y aporte a la lucha feminista en nuestro país. 

Kombilesa mí, que en español significa Mis amigos, estuvo presente con su sonido tradicional palenquero, en el cierre de este sentido homenaje a las víctimas y a las organizaciones sociales, que siempre han resistido y que seguirán resistiendo desde los territorios más alejados, donde   las comunidades avanzan anhelando la paz, la justicia y la No Repetición en medio del aumento de casos de muertes de líderes sociales y defensores de derechos humanos en el país.

Texto y fotos: La Plena Caribe.

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