Por: Periodismo de Verdad

En el mar se entierran los rencores, expresaron las víctimas a orillas del Caribe. En Apartadó, en medio de cantos y versos, inauguraron la Casa de la Verdad, una de las primeras que abre sus puertas en el país como parte del despliegue territorial de la Comisión de la Verdad que inició labores en noviembre de 2018 e irá hasta noviembre de 2021. Esta institución es una de las tres que componen el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRNR) que se creó gracias al Acuerdo de Paz entre gobierno y Farc.  

Ya transcurrió medio año de los tres que tienen para esclarecer y reconocer 13 temas en el marco del conflicto armado interno, y promover la convivencia y no repetición. Y aunque los comisionados y sus equipos avanzan sembrando esperanza entre las víctimas que exigen verdad, más que castigos, la cosa no está fácil. El gobierno del presidente Iván Duque acaba de negar el 40% del presupuesto que pidió la Comisión para 2019. Esto significará que las acciones en territorio serán reducidas. En vez de llegar a 26 lugares, alcanzará para 17, y en cada uno se contratará entre 3 y 7 personas como máximo.

Aunque tenga menos plata de la esperada, no estará en riesgo el funcionamiento de la Comisión de la Verdad que desde ya está dando frutos. Los Comisionados han llegado hasta lugares que muchos colombianos ni siquiera han escuchado nombrar: Chololobo Matatu en Vichada, o Cacarica en Chocó. Los 11 comisionados (6 hombres y 5 mujeres)  y su equipo conformado hoy por 259 personas (62% mujeres) ya empezaron a recorrer el país escuchando, reconociendo y comprendiendo; pero esta vez el foco no está en lo que pasó. Los hechos del conflicto, gracias a las memorias y luchas sociales y de víctimas que lograron por ejemplo la Ley de Víctimas y otras herramientas, han sido investigados y descritos ampliamente. La Comisión de la Verdad de Colombia quiere encontrar el porqué.

¿Qué permitió, que impulsó, que favoreció las diversas situaciones y prolongación del conflicto?, eso es lo que queremos indagar

Explicaba a orillas del río Cacarica, seco por el verano que la obligó a llegar a lomo de mula, Lucía González Duque. La Comisionada detallaba, con énfasis, el carácter extrajudicial de la entidad y que están en búsqueda de una verdad histórica con un propósito ético, no enjuiciador, no polarizador, sino todo lo contrario: el fin de esta verdad que empezó a recoger (o construir) la Comisión colombiana está encaminada a la reconciliación.

Nos lo debemos

Dijo Olga Lucía Loaiza la mañana del 22 de marzo cuando la poesía y el espíritu de reconciliación inauguraron la Casa de la Verdad de Apartadó. “Desde aquí aportaremos al esclarecimiento de la verdad. Tenemos la posibilidad de contarnos lo que hicimos y dejamos de hacer; nos lo debemos, por la honra, por la dignidad”, decía la coordinadora de esta casa y de la Comisión en el municipio de Apartadó donde horrores como la masacre de La Chinita y tantos otros dolores que dejaron Farc, paramilitares y Estado han ido convirtiéndose en los hilos para reconstruir una región rota por años de violencia. En Urabá, como en Chocó, las víctimas han empezado a perdonar y a encontrarse con los responsables de sus pérdidas para mirarlos a los ojos y pedirles que, en contraprestación al daño, cuenten por qué pasó lo que pasó y trabajen con ellas y las comunidades para salir adelante. 

Queremos ser partícipes de transformaciones radicales para la convivencia, sembrando sueños y creciendo en democracia

Aseguran.

Nuestro reto es hacer de la verdad el insumo para escribir un nuevo futuro para nuestro país.

Explicaba Max Yuri Gil en Apartadó. Gil es el coordinador del trabajo de la Comisión en Antioquia y el Eje Cafetero que se prepara para abrir su Casa de la Verdad el próximo 9 de abril.

Entre tanto, en Vichada, la llamada “tierra de nadie”, el comisionado Alejandro Valencia explicó que se fomentarán unos encuentros por la verdad, “espacios públicos para reunir víctimas con responsables y diferentes sectores, diálogos participativos, promover que todas las colombianas y colombianos se acerquen a la Comisión” que, entre unas 12 funciones, tiene una destacada:

“Elaborar un informe final que tenga en cuenta los diferentes contextos, refleje las investigaciones en torno a todos los componentes del mandato y contenga las conclusiones y recomendaciones de su trabajo, incluyendo garantías de no repetición” que debería ser presentado en diciembre de 2021, de acuerdo con el decreto 588 de 2017 que creó la Comisión y orienta que el informe debería ser socializado un mes después de culminar tareas. ¿Será un libro? ¿Una obra de teatro? ¿Un baile? ¿Una serie de televisión o internet? ¿Un cómic? ¿O todos juntos? No se sabe aún. Tanto los hallazgos como el formato serán alimentados, principalmente, por las voces y visiones de las víctimas. Desde ya, casi un centenar de organizaciones sociales le tomaron la mano a la Comisión que propuso trabajar con los siguientes enfoques: étnico, de género, psicosocial y Curso de vida y discapacidad (que incluye niñez, adolescencia, envejecimiento y discapacidad).

En 2019 las metas son:

  • Reunir  y procesar 12.000 testimonios en Colombia y en el extranjero.
  • Realizar 7 Encuentros por la Verdad.
  • Realizar 10 procesos de relacionamiento para actos de reconocimiento de responsabilidad con responsabilidad directa (FARC, exparamilitares, Fuerza Pública) y responsabilidad indirecta (agentes del estado y sectores de la sociedad civil).
  • Tener un diálogo social con participación de 4 sectores (Educación, Justicia, Fuerza Pública y Agrario).
  • Realizar 9 Diálogos por la No repetición: con enfoque en despojo y tierras, y afectaciones a la democracia.

Las semillas que empezaron a sembrar hace unos meses echarán raíces incluso para aquellos que la atacan, la desconocen o aún no conocen su potencial sanador. A finales de marzo, 17 excomandantes paramilitares anunciaron en una carta que acudirán a los mecanismos no judiciales para contar su verdad sobre el conflicto. Esta petición se suma a la de 300 presos de la cárcel La Picota, que aseguran que creen “en la necesidad de la verdad y (en subsanar) el dolor de las víctimas del conflicto”. En su carta, expresaron:

Consideramos que no habrá conciliación completa, mucho menos reparación integral a las víctimas, si no damos a conocer públicamente el actuar delictual integral con responsabilidad individual y colectiva de nuestra parte.

La petición que fue dirigida a la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) habla de su deseo de aportar para superar la “guerra fratricida” de Colombia. Además, la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de las Fuerzas Militares (ACORE) acaba de reunirse con la CEV y decidió ser parte de la construcción de paz y verdad.

Con la brisa de las cordilleras, con olor a mar y entre susurros de ríos, la Comisión de la Verdad se abre paso entre la sociedad colombiana y la comunidad internacional que abrazan y participan con esperanza de los procesos de esta institución.

Texto: Katalina Vásquez Guzmán.

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